¿Quién es Jesús para ti?

Imagen del Devocional
"13 Cuando Jesús llegó a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a Sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?». 14 Y ellos respondieron: «Unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; pero otros, Jeremías o alguno de los profetas». 15 «Y ustedes, ¿quién dicen que soy Yo?», les preguntó* Jesús. 16 Simón Pedro respondió: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente».

17 Entonces Jesús le dijo: «Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino Mi Padre que está en los cielos. 18 Yo también te digo que tú eres Pedro[e], y sobre esta roca[f]edificaré Mi iglesia; y las puertas del Hades[g]no prevalecerán contra ella. 19 Yo te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra, será[h]atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, será[i]desatado en los cielos». 20 Entonces ordenó a los discípulos que a nadie dijeran que Él era el Cristo."
— Mateo 16:13-20
¿Es tu amigo? ¿Tu guía? ¿A quién recurres solo cuando tienes problemas? ¿Tu sanador? ¿Tu proveedor? ¿Tu salvador? ¿El personaje histórico más famoso? ¿Un gran profeta? ¿O es tu Señor?

Es interesante que la palabra “Señor”, de acuerdo con el diccionario Webster de 1828, significa una persona que posee poder y autoridad supremos.

Cuando le llamamos Señor a Jesucristo, estamos reconociendo que Él es el Todopoderoso, quien tiene la máxima autoridad en nuestras vidas. Como resultado de esa revelación, estamos sujetos a Su señorío. Aceptamos con contentamiento lo que Él de y lo que Él quite, porque sabemos que lo hace para que caminemos hacia el desarrollo de Su plan para nosotros.

A Jesús no le ocupaba su mente lo que otros pensaran de Él, pero sí le importaba lo que sus discípulos pensaran, ya que de eso dependería la expansión del mensaje que vino a traer a la tierra: el evangelio del Reino de Dios; Su diseño original para la humanidad, en una perfecta relación con el Padre… la solución a los problemas de la tierra.

Si estás caminando lejos de una relación de obediencia a Jesucristo y deseas que Él sea tu Señor, ora audiblemente:
“Padre, he caminado por mi propio sendero, confiando en mis fuerzas, mis recursos y mi conocimiento. He hecho una mala administración de lo que me has dado: mi cuerpo, mis dones, mis talentos, mi relación contigo, mi familia, mi trabajo y mi ministerio. Hoy reconozco que TODO es tuyo, que eres soberano y que tienes propósito para mi vida, ya que Tú me creaste.

Perdóname. Someto mi voluntad, mi tiempo, mis recursos y aun mis sueños a Ti, mi Señor, mi Maestro, mi Rey.

Quita el velo de mis ojos y revélame Tu Reino, Tu diseño y Tu plan. Quiero vivir activamente bajo Tus mandatos, que son Vida.

Ayúdame a vivir con mi mirada puesta en Ti y obedeciendo Tu ley, para que mi vida sea plena y Te dé gloria. En el nombre de Jesucristo. Amén."